Cuestión de tiempo
Te elogiaron delante de todos.
Asentiste, sonreíste.
Y por dentro contabas,
cuánto tiempo hasta que lo descubran.
Porque para ti está claro:
ahí no hay verdadero saber.
Hay suerte, y buen momento,
y una buena actuación.
Pero en esa misma sala,
hay otros sentados.
Con exactamente la misma sensación,
y exactamente el mismo silencio.
A los demás les crees fácil.
A ti, no.
