Las respuestas viejas
No sabes.
Ni hacia dónde,
ni por qué,
ni qué es lo correcto.
Y se siente como un fracaso,
porque todos alrededor
parecen tener
una respuesta.
Pero a veces la confusión
es lo que pasa
cuando las respuestas viejas
ya te quedan chicas.
No se puede vestir
ropa que quedó chica.
