Lo que no te permitiste
De la envidia hay más vergüenza
que de cualquier otra emoción.
Por eso casi nunca
se la mira.
Porque qué habría que mirar.
Está claro lo que dice:
que hay en ti algo
mezquino.
Pero no aparece,
frente a cualquiera que logró.
Solo frente a quien tiene
lo que no te permitiste.
De él dice poco.
De ti, mucho.
