Las piernas ya sabían
El despertador sonó,
antes de que el mundo despertara.
Y las piernas ya saben,
hacia dónde ir.
Y a esa hora,
no se pregunta para qué.
Simplemente te levantas,
y eso basta.
Porque no todo acto,
necesita una respuesta lista,
antes de suceder.
Sucede, y esa es toda la historia.
No sentiste nada.
Te levantaste.
