Después de la cumbre
Un día entero,
en las alturas.
Y ahora, después,
algo se derrumba.
No porque hayas perdido,
lo que ganaste.
Sino porque no se puede,
vivir cada día a esa altura.
Y eso no es señal,
de que ayer no fue real.
Es señal de que era una cumbre,
no un estado permanente.
Ayer te mostró una cumbre.
Hoy se aprende a bajar.
