Un sentimiento grande
Te levantaste de mañana.
Rezaste. Saliste al día.
Y el corazón
no se movió.
La fe suena
como un sentimiento grande.
Y eso no estaba.
Entonces quizás ella tampoco.
Pero en un día así,
sin ninguna elevación,
las manos hicieron
lo que el corazón sabía.
El sentimiento no estaba.
El acto sí.
