Junto a algo querido
El miedo casi nunca está solo.
Está parado junto a algo querido.
Un hijo, la salud,
el sustento, el buen nombre.
Y eso no lo hace agradable.
Solo quieres que desaparezca,
porque mientras esté aquí,
algo anda mal.
Pero no hay miedo,
donde nada importa.
Siempre está parado,
junto a algo querido.
El miedo siempre está junto a algo.
La pregunta es junto a qué.
