No tengo tiempo
«No tengo tiempo».
«No es para mí».
«Quizás el año que viene».
Cada una suena lógica.
Y de verdad suena lógico.
Una decisión sensata
de alguien que sabe
qué le conviene.
Pero en retrospectiva se ve
que la vida se achicó,
justo al tamaño
de lo que evitaste.
El miedo más convincente
suena a prioridades.
