No ilusionarse demasiado
Hay un momento bueno.
Y enseguida sube un pensamiento,
que mejor no ilusionarse,
demasiado.
Como si la alegría a la vista,
invitara algo.
Y quien ya cayó después de ella,
aprende a cuidarse.
Pero esa cautela,
no protege de verdad.
Solo acorta,
el tiempo que fue bueno.
La cautela no evitó la caída.
Evitó la alegría.
