Dos segundos
Ahora está bien.
Y ya buscas
qué se va a romper,
y cuándo se va a acabar.
Y parece pesimismo.
Como si no se pudiera
simplemente disfrutar
de un momento.
Pero un buen momento no pide mucho.
Dos segundos de prestar atención,
antes de buscar
qué se va a romper.
Un buen momento no se guarda solo.
Le bastan dos segundos.
