Una deuda pagada
Pediste perdón.
Reparaste lo que se podía.
Y la noche, todavía,
viene de visita.
Y si todavía está aquí,
tal vez no reparaste de verdad.
Tal vez te falta,
un poco más.
Pero la culpa terminó hace tiempo.
Marcó una línea,
y la entendiste.
Lo que sigue, cobra por una deuda ya pagada.
Queda una sola pregunta:
qué hacer desde aquí.
