Está permitido que duela
Un día después.
No pasó nada más desde entonces.
Y entre una cosa y otra,
vuelve a subir.
Y la explicación llega enseguida:
él no quiso.
Es una tontería.
Ya debería haber pasado.
Y mientras tanto,
duele.
Junto al café.
En medio de la clase. De camino a casa.
Te lastimaron.
Está permitido que siga doliendo un poco más.
