Antes de alegrarte
Llegó una buena noticia,
y en vez de alegrarte
la mente ya busca
qué pasará después.
Porque si no revisas
de dónde va a venir,
te va a agarrar
sin aviso.
Pero un impuesto así
se paga dos veces:
una ahora
y otra si pasa.
Y si no pasa,
pagaste por nada.
