No hay de qué quejarse
En una mesa llena,
todos hablan.
Y en medio de todo eso,
una nostalgia sin nombre.
Y llega el reproche:
lo tienes todo.
No hay de qué quejarse.
¿Entonces qué te falta?
Pero la nostalgia no se queja.
No dice que algo está mal.
Dice que algo,
todavía no llegó.
La nostalgia sabe vivir,
incluso en una casa llena.
