Desde afuera se ve lleno
Todos acuden a ti.
Para escuchar, ayudar,
ordenar,
estar ahí.
Y no se les ocurre preguntar,
cómo estás tú.
Porque contigo,
siempre todo está bien.
Pero desde afuera,
se ve como una vida llena.
Y a quien se ve lleno,
no le preguntan si le falta algo.
No preguntaron,
porque no vieron.
