Un control pequeño
Pasó otra vez.
Y después otra vez.
Y cada vez,
el mismo final.
"No tengo control" —
es lo que queda.
Ni enojo, ni excusa.
Solo una frase.
Y es verdad: en ese momento,
no había control.
Pero antes hubo momentos,
donde era pequeño.
Un control pequeño,
sigue siendo control.
