La misma persona
De mañana
la decisión está clarísima.
De noche
ya no está en el cuarto.
Y la pregunta vuelve:
si son la misma persona,
¿cómo es que una
siempre pierde?
Pero la decisión de la mañana
se quedó en la mañana.
A la noche, simplemente,
no llegó.
No perdiste contra ti.
Nunca hubo competencia.
