La promesa grande
Después de que termina,
llega una ola,
de vergüenza.
Y detrás una promesa grande.
Y la promesa suena real,
porque la vergüenza es muy fuerte.
Como si después de tanto dolor,
esto ya fuera a parar.
Pero esa promesa,
nace de la vergüenza.
Y cuando ella pasa,
pasa también la promesa.
La vergüenza no es el freno.
Es el combustible.
