La taza en su lugar
La taza sigue ahí,
en su lugar.
El número no se borró.
Casi levantaste el teléfono.
Y dicen que llega,
un gran momento de duelo.
Y no llega.
Entonces quizás no duele de verdad.
Pero la pérdida no llega,
de una sola vez.
Llega en gotas,
dentro de lo cotidiano.
No los momentos grandes.
Los lugares pequeños.
