La boca reza, la mente vaga
Horas de oración.
La boca reza.
Y la mente,
vaga, hacia la lista de pendientes.
Y enseguida llega el juicio:
si no te concentraste,
no cuenta.
Pero cada vez que la mente volvió
de la lista al sidur
fue un momento
de intención.
La mente se fue mil veces.
Mil veces volviste.
