La boca reza, la mente vaga
Horas de oración.
La boca reza.
Y la mente,
vaga, hacia la lista de pendientes.
Y enseguida llega el juicio:
si no te concentraste,
no cuenta.
Pero tal vez lo que cuenta,
no es cada palabra que se retuvo.
Es que volviste,
una vez más.
No fallaste.
Volviste otra vez, y eso basta.
