El cuerpo avisa
Los hombros suben.
La mandíbula se cierra.
La respiración se acorta sola,
sin que lo pidieras.
Y por dentro todavía suena,
"estoy bien".
Porque no hay tiempo ahora,
para no estar bien.
Pero el cuerpo ya avisó,
otra cosa.
Y avisó,
antes de que la cabeza aceptara.
De todas las voces de ahora,
solo una no busca agradar.
