Lo que prometes
Dijiste que sí.
Y después otro sí.
Porque si no, alguien
se iba a decepcionar.
Y casi todo el estrés parece
venir de las tareas.
Otra tarea,
y otra más.
Pero no nació ahí.
Nació de la distancia
entre lo que prometes,
y lo que hay.
Cada vez alguien se decepciona.
Solo que no llama.
