La respiración que se avergüenza
Terminó, por fin.
Y en lugar de solo tristeza,
llegó una respiración.
Y enseguida llega la vergüenza:
cómo se puede
sentir alivio
por algo tan pesado.
Pero está permitido
que también haya alivio.
Eso no borra
cuánto dolió.
Se puede llorar
y respirar entre lágrimas.
