La respiración que se avergüenza
Terminó, por fin.
Y en lugar de solo tristeza,
llegó una respiración.
Y enseguida llega la vergüenza:
cómo se puede,
sentir alivio,
por algo tan pesado.
Pero está permitido,
que también haya alivio,
eso no borra,
cuánto dolió.
El alivio no es indiferencia.
Es señal de que sobreviviste.
