La mandíbula lo supo primero
Los hombros ya están arriba.
La mandíbula, cerrada.
La respiración, corta.
Y solo entonces te das cuenta, qué estabas pensando.
Y tratas de responderle.
Otro argumento,
otra explicación,
otra vuelta en la cabeza.
El cuerpo lo supo primero.
Sin discutir.
Solo: aquí se queda.
Un pensamiento también se puede encontrar en los hombros,
no solo en la cabeza.
