Expediente abierto
La conversación terminó en la mañana.
Hace horas.
Y en la cabeza sigue,
con frases nuevas.
Porque algo ahí no se cerró.
Y vuelves a ella,
y ordenas las palabras,
hasta que salga bien.
Solo que lo que queda abierto,
no es la conversación.
Esa terminó.
Queda lo que te dejó por dentro.
El expediente no espera más palabras.
Espera una palabra distinta.
