Por fuera funciona
Te levantaste. Saliste.
Hiciste lo que había que hacer.
Hasta te reíste,
una vez o dos.
Y por fuera todo funciona.
Y entonces no hay nada que decir.
Y si no hay nada que decir,
será que estás bien.
Pero solo por dentro se sabe,
cuánto costó.
Y qué poco queda,
al final del día.
La distancia entre el afuera y el adentro,
es un lugar de soledad.
