Su única condición
Hay algo
que no le has contado a nadie.
Y cuando alguien se acerca,
cambias de tema.
Porque si lo supieran,
se acabaría.
Te mirarían distinto.
O simplemente se alejarían.
Pero de eso vive la vergüenza.
Esa es su única condición para existir:
que no lo sepan.
Y en el momento en que alguien lo sabe, empieza a encogerse.
Basta una sola persona
que lo sepa.
