¿Y si de verdad lo dice?
Es fácil decidir,
pedir perdón.
Más difícil
es imaginar la respuesta.
Porque cuando lo pides
por fin él podrá decir
cuánto le dolió de verdad.
Y no hay fuerzas para escucharlo.
Pero su silencio
no achicó el dolor.
Solo lo dejó
con él, a solas.
La herida ya está abierta.
Pedir perdón solo dice: la vi.
