Un acto o un nombre
La culpa dice:
hice algo malo.
La vergüenza dice otra cosa:
esto soy yo.
Y la diferencia lo cambia todo.
Porque un acto se puede trabajar.
Y con un «yo»
no hay nada que hacer.
Pero mucho de lo que por dentro
se llama «yo soy así»
es apenas un acto
que quedó sin palabras.
Un acto sin palabras
se vuelve un nombre.
