En voz alta
Sigues pensándolo.
Otro día.
Otra conversación.
Y otra lista.
Y parece confusión.
Como si no hubiera respuesta,
y por eso no se pudiera,
mover.
Pero algo en ti ya sabe.
Y sigues pensándolo,
porque decirlo en voz alta,
ya compromete.
Se puede comprobar,
por lo que ya haces.
