Pequeño hasta lo ridículo
La cabeza ve,
toda la tarea.
No el paso siguiente,
sino el camino entero.
Y eso paraliza.
Y también parece,
falta de fuerza,
o falta de ganas.
Pero el paso que mueve,
será pequeño hasta lo ridículo.
Diez minutos. Una llamada.
Una frase escrita.
Un paso así parece demasiado pequeño.
Por eso funciona.
