No es pereza
Sabes exactamente,
qué hay que hacer.
Y aun así,
no lo haces.
No hay a quién culpar,
y no hay excusa.
Entonces lo que queda,
es pereza.
Pero quizás,
hay una razón.
Algo ahí te cuida,
de volver a decepcionarte.
Pereza es un nombre.
No una razón.
