Así sucedió
Motzaei Shabat de Sucot · 15 de Tishrei 5787 · un minuto
El sombrero que fue sucá

Jol Hamoed, los días intermedios de Sucot, y un carretero judío en medio del camino. Carro cargado, un día entero hasta el próximo pueblo, y ninguna sucá en todo el trayecto.
No era un sabio. No conocía las leyes, no sabía cuántas paredes hacen falta, ni qué ramas sirven para el techo y cuáles no. Pero una cosa sí sabía: en esta fiesta uno se sienta bajo un techo de ramas.
Así que hizo lo que pudo.
Tomó su sombrero, le abrió un agujero, le puso encima unas ramas y se lo caló. Una sucá sobre la cabeza, y el carretero debajo, andando por el camino de tierra.
Quien se cruzaba con él se reía de él. Un carretero con un sombrero-sucá, sentado en el carro como si fuera lo más natural del mundo.
Esa noche el Baal Shem Tov estaba con sus discípulos, y de pronto se echó a reír.
Los discípulos se miraron entre sí.
—Miren —les dijo—, qué risa tan grande hay ahora allá arriba. Por un carretero con un sombrero.
Y entonces se puso serio.
«Y de esa risa se anula ahora mismo un decreto severo».
PensamientoDe ese sombrero se rieron dos veces el mismo día. En el camino se rieron de él. Arriba se rieron con él.
