En voz alta, a solas
Todos se confiesan, juntos,
en voz alta,
a pleno pulmón.
Y se supone que eso alivia.
Pero en el momento en que llegan,
a lo más pesado,
la voz se debilita.
No desaparece. Solo se debilita.
Y eso no es un fracaso en la confesión.
Es que hay cosas,
que necesitan más,
que un solo día.
Lo dijiste a solas, en un susurro.
Igual se dijo.
