No era ahí adonde iba

El avión temblaba.
Olor a quemado en el aire.
“Aterrizaje de emergencia.”
Un profesor especialista en enfermedades raras, de Pakistán. En camino a una conferencia que todos esperan.
Mira el reloj. No va a llegar.
No puede perdérsela.
Aprieta las manos. Está varado. No hay vuelos.
Un momento.
No se rinde. Alquila un auto, y sigue solo.
Oscuridad. Lluvia pesada. Una ruta que serpentea.
Casi no ve.
Al final se detiene.
Un pueblito.
Golpea una puerta.
Un momento.
Abre una mujer.
“¿Puedo dormir aquí esta noche?”
Ella acepta. “Hay una cama junto a la de mi hijo.”
Él entra. Mira al niño.
Un momento.
Algo no está bien. Demasiado silencio.
Se acerca. Lo revisa.
“¿Qué tiene?”
La mujer calla.
“Está muy enfermo.” “Aquí no hay quien ayude.”
Otro momento.
“Me dijeron que hay un profesor…” “En Pakistán.”
Ella sonríe con cansancio. “Pero no tengo cómo llegar hasta él.”
Silencio.
“Así que solo rezo…” “para que quizás un día él llegue hasta mí.”
Silencio.
Él la mira. Otro momento. Como comprobando que esto realmente está pasando.
Y dice:
“Parece que ya llegó.”
Con cariño,
Efraim Atia
